Pediste presupuesto a tres sitios y las cifras no se parecen en nada

Un sitio te dice 300 €. Otro te dice 800 €. Un tercero te habla de 2.000 € a 6.000 € o más por lo que parece la misma web.

No es que unos te quieran timar y otros no. Son dos productos distintos que se llaman igual. Uno resuelve tener presencia online. El otro resuelve que te lleguen clientes. Y esa diferencia es la que explica todo el resto del precio.

Qué hace que una web cueste más, en concreto

Una página por cada área que trabajas, no un párrafo genérico. Si llevas penal, laboral y civil, cada una necesita su propia página. Un cliente que busca “abogado laboral” no llega igual que uno que busca “abogado penal”, y una sola página de “servicios” no responde bien a ninguno de los dos. Escribir bien tres páginas cuesta más que escribir mal una.

Que Google encuentre y muestre tu web desde el primer día, no como un arreglo posterior. Si la web se construye sin pensar en esto —estructura de las direcciones, velocidad de carga, orden claro de títulos— luego hay que volver a tocarla entera para corregirlo. Hacerlo bien desde el principio cuesta más en ese momento, pero te ahorra pagar el trabajo dos veces.

Textos que resuelven una duda real, no relleno. “Ofrecemos un servicio integral adaptado a cada cliente” no convence a nadie de llamarte. Un texto que funciona responde a lo que de verdad se pregunta alguien antes de escribir a un abogado. Escribir eso exige conocer tu despacho, no rellenar una plantilla con tu nombre encima.

Una página por ciudad si trabajas en varias, no la misma copiada con el nombre cambiado. Google penaliza el contenido repetido, así que cada zona necesita su propio texto. Eso es trabajo real, no una casilla que se marca.

Un diseño pensado para generar confianza, no una plantilla que usan otros cien negocios. Fotos reales, credenciales visibles, una estructura que reduzca la duda de contratar a un abogado sin conocerlo antes. Eso también se paga.

La web barata que sale cara

Si tienes una web hecha con el Kit Digital y no te ha traído un solo cliente en meses, no eres el único. Es lo más frecuente que hay.

Una web de 300 € resuelve estar en internet. No resuelve que te llamen. Estas son las razones más habituales:

Sin ese trabajo de encontrabilidad en Google, la web no aparece cuando alguien busca lo que tú ofreces. Es una tarjeta de visita que solo ve quien ya conocía tu despacho.

Sin un camino claro hacia el contacto, alguien que sí llega a la web no sabe qué hacer ahí. Sin un botón visible, sin nada que dé confianza, sin forma fácil de escribir o llamar.

Sin textos propios, una plantilla con frases genéricas no explica por qué deberían elegirte a ti y no al despacho de al lado. Y sin mantenimiento, cualquier fallo técnico se queda sin nadie que lo arregle.

El resultado más común: pagas poco por la web, y pagas caro con los clientes que nunca la encuentran ni confían en ella.

Hay un coste que casi nadie calcula al elegir lo barato. Cada mes que tu web no te trae clientes es un mes en el que el despacho de al lado sí los está consiguiendo. Y recuperar ese terreno cuesta más que haber invertido bien desde el principio.

Cuándo empieza a notarse

Una web nueva no trae clientes el primer día. Google tarda en encontrar y mostrar el contenido nuevo, así que los primeros resultados suelen llegar entre el segundo y el cuarto mes. Una plantilla barata, en cambio, casi nunca llega a ese punto porque nunca genera visitas de gente que de verdad busca un abogado.

La pregunta que importa no es “cuánto cuesta la web”, es “cuánto me cuesta conseguir un cliente nuevo a través de ella”. Si un caso medio te paga varios cientos de euros, un solo cliente que llegue por la web puede cubrir buena parte de lo que invertiste. Esa es la cuenta real, no el precio suelto del proyecto.

Qué preguntar antes de firmar un presupuesto

Estas preguntas te dicen si vas a pagar por una web que trae clientes o solo por una presencia digital.

  • ¿La web está pensada para que Google la encuentre desde el diseño, o eso se cobra aparte?
  • ¿Quién escribe los textos, y conoce el sector jurídico? Un texto genérico de agencia no conoce tus límites deontológicos ni cómo hablan tus clientes.
  • ¿Cuántas páginas incluye, y cubren todas tus áreas? Una sola página de “servicios” no es lo mismo que una página por especialidad.
  • ¿Qué pasa después de entregarla? ¿Hay mantenimiento, actualizaciones, alguien a quien avisar si falla algo?
  • ¿Puedo ver webs anteriores que hayan hecho para despachos, con resultados reales? Pide casos concretos, no capturas de pantalla.

Lo que no debería faltar en tu web nueva

Antes de dar el proyecto por cerrado, comprueba esto. Su ausencia marca la diferencia entre una web que trae clientes y una que solo existe.

  • Sin conexión segura (HTTPS). El navegador marca como “no seguro” cualquier web sin esto, y eso rompe la confianza antes de que lean una sola línea.
  • Sin buena visualización en el móvil. Más de la mitad de quien busca un abogado lo hace desde el móvil. Si la web no se ve bien ahí, los pierdes en segundos.
  • Sin formulario de contacto claro ni WhatsApp visible. Cuanto más cueste escribirte, menos consultas recibes, por muy arriba que aparezca la web en Google.
  • Sin aviso legal ni política de privacidad conforme al RGPD. Un despacho de abogados no puede permitirse ese descuido en su propia web.
  • Sin nada que mida las visitas. Sin eso, no sabes si lo que has pagado está funcionando ni qué cambiar.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena pagar más si soy un despacho pequeño?

Depende de lo que necesites ahora mismo. Si solo quieres tener presencia mientras captas clientes por otra vía, una plantilla puede servir un tiempo. Si quieres que la web te traiga clientes de forma activa, una web a medida rinde más, incluso siendo un despacho pequeño.

¿El precio incluye el hosting y el dominio?

No siempre. Comprueba si el presupuesto los incluye o van aparte, porque suman al coste anual real de mantener la web funcionando.

¿Cuánto se tarda en construir una web a medida?

Entre 4 y 8 semanas es lo habitual para un proyecto con varias páginas de especialidad y textos propios. Un proyecto más simple, con menos páginas, puede estar antes.

Cuánto costaría la web de tu despacho, en concreto

Estas horquillas son orientación de mercado, no un presupuesto para tu caso. Lo que pagarías depende de cuántas áreas cubres, en cuántas ciudades trabajas y cómo está tu presencia digital ahora mismo.

Si quieres saber qué necesitaría tu despacho y a qué coste, pide un diagnóstico gratuito. Miramos tu situación actual y te damos un presupuesto real, no una horquilla genérica.

Puedes ver también el servicio de diseño web para despachos y el de SEO para abogados para entender cómo se trabajan juntos desde el primer día.

¿Tu despacho aparece donde buscan tus clientes?

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